Sobre la presión.
Saturday, January 16th, 2010Quería nada más, vaya a saber, comentarles o hacer una reflexión de algo que viene sucediéndome últimamente: Que es lo que se puede hacer ante la presión? Cómo quebrar con lo que muchísimas veces por competencia propia o ajena consideramos inevitable?
Últimamente en un montón de cosas siento que la presión es demasiado abrumadora, en especial para mi trabajo y el mérito que siento al respecto en la mayoría de las cosas. No sé como expresarlo: hay veces que sí me corresponde asumir algunas culpas, y otras no. Para ser sincero, no es una cosa que viene pasando hace poco en mi caso. Llamen a este post una sesión de autoterapia gratuita. Lo que pasa es que cada vez se apodera un poquito más de mí: la sensación de partirme como un fósforo ante cualquier situación tensa viene impidiendo que explote/ explore el potencial creativo, si en algún momento tuve uno. Ese efecto que Jason Statham decía en Snatch cuando se entera que Mickey (el gitano, Brad Pitt) los había traicionado:
Turkish: Have you ever crossed the road, and looked the wrong way? A car’s nearly on you? So what do you do? Something very silly. You freeze. Your life doesn’t flash before you, ’cause you’re too fuckin’ scared to think – you just freeze and pull a stupid face. But the pikey didn’t. Why? Because he had plans of running the car over.
Y es lo que pasa, supongo: me encuentro demasiadas veces, o en demasiados episodios, períodos de los últimos tiempos, simplemente “congelándome”, y poniendo una cara de estúpido, por así decirlo. Tomemos el ejemplo: clienta me manda mail por que su sitio hecho en flash no recibe visitas, no tiene plata para probar alternativas de tráfico, SEO casi nada puede hacer, y su estrategia de social media tiene muy poco de nuevo o innovador en un nicho turístico. Su sitio tiene dos splash screens antes de llegar a la página principal del sitio.
Este cliente no va a poner un peso en campañas pagas, en absolutamente nada. Su producto sólo reside en cual viral es su emprendimiento turístico. Pero el mismo es chico, relativamente sobrepreciado, y posee poca diferencia comparativa con sus competidores, que reside enteramente en el trato del personal del mismo frente a los clientes. Después de eso, no innova en absolutamente nada. Su social media es, o era, como su proyecto: de poca entrada, poca gente, pocos cambios dentro del lugar por que todo está dictaminado por políticas: la conducta, las reacciones, los procesos.
O quizá otro caso: clienta, nicho turístico de nuevo, me pide que diseñe su sitio: después de diseñar un sitio relativamente decente, empiezan a enviar contenidos que no tienen nada de nuevos, irrelevantes (historias mitológicas de bambúes japoneses, que nada tienen que ver con una empresa de representación de hoteles), traducciones mal hechas, fotos de lugares en el sitio que nada tienen que ver con la geolocalización de una empresa que no se atreve ni a poner una dirección física de su oficina (inexistente). Su sitio anterior, con el que estaban satisfechas, construido en frames, con colores militares, parecido a un sitio de 1999. Sumado a mi poco craft de diseñador (un tanto más sí de maquetador), con el contenido correcto, y algo de “playfulness” (algo que no estoy inventando, y que no es ni primera idea mía ni una idea brillante tampoco respecto de la creación de sitios) puede terminar en algo realmente decente frente a ese 80% de esos sitios que miramos y que a lo mejor o fueron creados en 1999, o que fueron creados por la misma persona que les hizo el sitio anterior a estas clientas por ejemplo.
Y esto no es privativo, repito. Creo que en algún momento lo sentí el año pasado también. Uno en estos casos puede culpar al cliente por el poco entendimiento que tiene del efecto venido a llamar “stickiness“. El problema es también cuanto es porcentaje de culpa propia, la… incapacidad? de crear, sea los diseños, los contenidos, la estrategia de marketing online. El cómo convencer al Regular Joe (el usuario promedio) de la Internet de que lo que uno crea, o en lo que uno participa como parte integrante, es mejor que el resto, es nuevo, a fin de cuentas, que es digno de ser consumido en cualquiera de las formas posibles.
Como se puede quebrar el patrón? Hay muchísima gente que me dice “es cuestión de respirar profundo”. En Marketing Online, Diseño, u otros, al menos ese nichito que vengo trabajando desde hace rato yo, “respirar” ya no es suficiente. Qué pasa cuando por ejemplo, el producto que uno trabaja es tan abrumadoramente malo (cuando uno lo sabe de corazón), lo ha dicho– que se necesita cambiarlo, o en algunos casos directamente tirarlo al tacho. Qué pasa cuando el producto que uno trabaja ya se encaró tantas veces que crear un nuevo producto sobre lo mismo se convierte en una redundancia casi sin futuro? Donde efectivamente se encuentra la variacion que uno necesita para que las cosas funcionen exitosamente?
Yo ante estos casos, suelo sobreexigirme. Ningún esfuerzo que haya hecho en la vida fue/ será suficiente. En primaria / secundaria aprendí que nada en la vida me llegaría fácil, que todo cuesta el doble de esfuerzo. El problema es que últimamente me estoy sintiendo bastante sobrepasado por la situación y le veo muy pocas alternativas. Se me ocurren muy pocas cosas cuando podría/ debería estar lleno de ideas a esta altura. Hasta cuando puede uno “meter” en algo y hacerlo funcionar.
De cualquier modo, estoy necesitando definitivamente eso, la apertura de un canal muy creativo, o algún modo de largar toda esta presión. Saben de algo que puedan sugerirme?

